viernes, febrero 17, 2006

Si lo de los caldos...

A la tele le ha dado por cocinar. Por la mañana, a la tarde y hasta de noche, en todas las cadenas y muchas veces al mismo tiempo. Cocineros que enseñan, aficionados que concursan, y hasta realities de famosillos (famosillos de qué?). No pongo enlaces de los programas, porque lo mismo ni los veo.

Me acordé de un anuncio viejisimo, cuya frase final se incorporó al vocabulario popular: Dos vecinas en un ascensor, y una de ellas, la "sabelotodo", explicaba a la otra las ventajas de los cubitos de caldo, para cuando se baja, la otra se queda alucinada diciendo: Pero si lo de los caldos se lo enseñé yo!

A lo que iba. Que esto de cocinar en la tele, de novedoso no tiene nada. Y me acuerdo de los grandes de la materia, sin menospreciar a Arguiñano, que su mérito tiene, a los dos lados del charco, la indiscutible cocinera mediática es y será siempre Doña Petrona, lo demás es tontería.

Encontré este artículo de Clarín que homenajea a estos maestros y que ya no están para "defenderse"

A ella le gustaban las joyas y los sombreros. Se pintaba las uñas y los labios de rojo, aunque su audiencia, femenina, la veía trajinar en blanco y negro, junto a la legendaria Juanita. Era 1952 cuando Petrona C. de Gandulfo debutó en Buenas Tardes, Mucho Gusto, en el único canal de la televisión argentina, el 7.
"Mi abuela plantó la primera semilla de la cocina mediática", dice orgullosa Marcela Massut, nieta de la pionera. "Ella tuvo el primer programa culinario latinoamericano, nadie se imaginó que de esa semilla iba a crecer un árbol", dice refiriéndose a la cantidad y diversidad de programas y canales dedicados a la gastronomía. El éxito alcanzado la llevó a la imprenta. "El Libro de Doña Petrona es el más vendido de la historia argentina, con más de 3 millones de ejemplares", acota su nieta. Y habría que agregar: también fue el libro más robado de la Biblioteca Nacional, por eso ahora se guarda en la Sala del Tesoro. Muchos la critican porque tiraba manteca al techo o hacía un flan de 12 huevos, "pero sacan las recetas del contexto de la época", explica Marcela, y agrega "es más sano un flan de 12 huevos que cualquier polvo deshidratado."


Otro grande. El inolvidable Gato Dumas, que se llamaba a sí mismo "El mito viviente", con esa mezcla de narcisismo y humor que tenía a flor de boca. Su imagen, más próxima, es un emblema de la modernidad gastronómica. Víctor Molina, que empezó a cocinar en la década del 40 y hoy dirige la Unión de Chefs Argentinos, dice: "Desde los años 40 hasta los 80 la gastronomía fue casi la misma. A partir de los 80 comienzan los cambios, y en esto tuvo mucho que ver mi amigo Dumas. Nosotros, sus colegas, entendimos el mensaje y fuimos cambiando". En 1959 el Gato se fue a Londres y emprendió su carrera de cocinero junto a Robert Carrier. A su regreso, en 1965, inauguró "La Chimère", un restaurante que hizo historia por su carta, su diseño y un público de artistas que lo consideró un par. Aunque decía que no le gustaba la televisión, fue un showman y eligió ese medio para hacer docencia con el público, paso previo a inaugurar su Colegio de Cocineros. Así lo recuerda Peloncha, experta en cocina francesa: "Siendo un maestro superior, dictaba clases con su título de 'cocinero' bordado en el delantal." A él no le gustaba que lo llamaran chef.



El Libro de Doña Petrona
Un libro del Gato Dumas


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3 comentarios:

Normita dijo...

Asi era nomás. El libro de doña Petrona formaba parte de la biblioteca culinaria de muchos hogares argentinos, aunque le hayan sucedido otros grandes, ella fua única. Tal vez cuando ya no esté, alguno de mis hijos o nietos se dispute el ejemplar que luce en el estante de los libros más importantes de la casa.

toniprim dijo...

pues yo ni oirla nombrar , no existira nada en pdf para echarle un vistazo ??

Morghana dijo...

En este enlace hay algo en pdf
http://www.librosenred.com/autores/DonaPetrona.aspx

Luego si preparas algo de Doña Petrona (que ya sé que eres un "cocinitas") nos lo cuentas ;)