martes, diciembre 02, 2008

Roturas en cadena

Que alguien me lo explique: ¿Por qué cuando algo se rompe en casa se genera la cadena de infortunios donde a esa rotura le sucede otra, y otra, y otra?

La vajilla irrompible ya sé que está inventada, pero soy de esas pobres con glamour que le gusta comer en loza y beber del cristal (y con mantel, a ser posible). Si al recoger la mesa o fregar algo se tenia que romper, no fue el plato de cuatro duros la pieza en el carrefour, si no la taza del desayuno con dálmatas pintados que llevaba con nosotros, yo que sé, toda la vida? Mientras, tragando la pena que me dio semejante pérdida, barro los trozos y ya no me extraña que por dejarme la puerta de la galería abierta, se cayera la otra escoba y le diera justo al cenicero ese tan chulo que me afané de aquel hotel…y ese día, fijo, me pasé la tarde barriendo cachos de cosas.

Una experta en mudanzas como yo podría escribir un compendio de lo que se rompe con cada cambio. Tengo que admitir que hubieron unas que salieron muy bien, aunque otras, por sus circunstancias o vaya a saber que confabulación de los cielos, fueron desastres de abrir cajas y desarmar hatos y sólo encontrar entero la ropa y…(la ropa ya lo dije hmmmm)…Y yo que solo había pensado gastar en una cortina nueva para el baño.

Lo que se lleva premios y menciones especiales a las roturas domésticas son los cacharros electrónicos, y tienen más mala leche los jodíos! Estoy convencida que ya los programan para que cuando les toque palmar emitan cierta onda electromagnética o una que se parezca para que al morir, arrastre algún otro (cosas del marketing y esas gaitas). Hace unos días el mando de la TDT se quedó muerto (ninguno de los multiusos le valía, más marketing), así que nos resignamos a levantarnos cada vez que queríamos cambiar de canal, hasta que en una de esas levantadas a regañadientes (si es que da mucha pereza salir de la manta con la que cae estos días), Borja se lía y tira un reloj digital que tenemos por ahí que se espachurró todo y empieza a sonar el móvil de Raquel que con las prisas y el momento, se le escapa de las manos, se cae y se apaga, y ya nunca se encendió.
Menuda y cara noche, pensaba al día siguiente y llega Borja: Gabiiii, mi MP3 no se que tiene, no puedo encenderlo (ya estamos de nuevo, me dije) y sale la otra: Mamaaaaaaaa no hay Internet!!!! Como que no hay? Estos bajando cosas con el Mac! – Pues aquí no hay.
El PC de casa ya es conocido por aquí. Y esta vez, después de los trasteos pertinentes y resumiendo, fue la placa la que me presentó su dimisión. Y ahí sí que ni Ave Fénix ni leches…

Para que luego digan que lo mío con Murphy es cuento chino.

6 comentarios:

Iván dijo...

hola navegando por la inmensa blogosfera me he topado con tu blog. Me ha llamado la atención el título que tienes con la canción que magistralmete interpreta mr Otis Reading.Es una canción con la que siempre me he sentido identificado. Tb con el discurso de Martin Luther King. Un saludo. desde Tenerife. Mi blog www.enel-camino.blogspot.com

Iván López dijo...

me equivoque de cuenta de blog. es esta.

Unsaludo

Morghana dijo...

Hola Ivan, Bienvenido.
Gracia por tu comentario.

Raul Wals, Altea, Alicante dijo...

Hola Gabi
Eso de los cacharros y electrodomesticos que se rompen en cadena, ya te lo comentare el miercoles, para ese entonces espero que haya vuelto el calor y el agua caliente, y que tambien reviva el lavavajilla.
nos vemos.

Morghana dijo...

Si va a ser verdad, les hacen algo en la fábrica...

Anónimo dijo...

jajaja gabi, yo tengo mi propio rompe hechizos. Cuando empieza la seguidilla, camino en punta de pie y mirando a todos los artefactos de reojo con cara de "te mato si te rompes".....incluido el auto, creer o reventar.....da resultado ( o las fabicas inventaron sensores de caras como las mias cuando me enojo.....y que doy miedo, jajaja). Natalia